En 2012 tuve la fantástica ocasión de pertenecer al grupo de extremadamente talentosas y asombrosas personas que la Compañía Teatral "La Trouppe" conglomeró para la puesta en escena de uno de sus más ambiciosos proyectos: "Trupus Calacus" del increíble Dir. Mauro Mendoza.
Mi crédito se leyó así: Diseñador de Personajes, Títeres y Vestuario. Además de participar en algunos diseños de propuesta escenográfica.
La obra fue una delicia y tanto chicos y grandes la adoraron y atesoraron en sus corazones. Las críticas la recibieron de genial manera. Mi vida la inscribió como una de las más exitosas experiencias laborales jamás resueltas.
Para una secuencia se diseñó la bajada al Inframundo Maya como un "descensor" (lo contrario de un ascensor) que tenía una temática similar al Sistema de Transporte Colectivo Metro de la CDMX (DF en aquel entonces). Dos de los personajes principales debían bajar en busca de sus amigas que habían sido llevadas por un conjuro sobrenatural al otro mundo. Durante este trayecto entre más bajaban, peores se ponían las cosas. De entre las estaciones en las que hicieron parada se cuentan los siguientes tormentos: Padecimientos sanguíneos, fiebres, ahorcados, malestares gastrointestinales y dermatológicos. La descensorista, una coqueta calaverita al estilo de una aeromoza, les llevaba a través de estas miserias con alegre y desinteresado humor, interpretada por mi muy querida amiga y alucinante directora de teatro y actriz, Liza Serrano.
En fin, el recuerdo de haber formado parte de esto es más que feliz y abrumador, compartir crédito con tantas personas profesionales, dedicadas, activas y nobles es lo que hace mucha más falta en este mundo de rutinas y sedentarismo.














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Dentro del repertorio, he experimentado con las palabras como gráficos y jugueteado con ellas de vez en cuando. Luego de leer el exquisito libro Ángeles y Demonios (hace unos tres años), los ambigramas formaron parte de un nuevo reto. A partir de ahí comencé una serie de ellos, sobre todo con nombres propios. Este caso particular, es un trío de palabras donde deberán leerse "Arquitectura, Arte, Sociedad", dibujado para la asignatura homónima (FA-UNAM) hace un año. Un ambigrama consiste en una palabra cuya tipografía puede ser leída al derecho y al revés, no como un palíndromo que se lee de izq. a der. o de der. a izq., sino literalmente se lee lo mismo de la manera tradicional que rotando la palabra 180°. Son lo máximo. Otro reto a partir de ahí es el de hacer que de una forma se lea una cosa y al girarla, otra. Luego postearé alguno así.